La gestión del agua en el momento de llenado del fruto.

Uno de los factores que más peso tienen en la gestión de los cultivos, y por tanto, en su rentabilidad, es el uso óptimo del agua.

El agua es la molécula más esencial para la vida. En las plantas, aproximadamente entre el 80% y el 95% del peso total es agua y el resto es materia seca compuesta de elementos minerales y orgánicos, mayormente de: Carbono (42%), Oxigeno (44%) e Hidrogeno (6%), que son tomados del aire (CO2) y del agua (H2O).

Para ayudarnos a dimensionar las necesidades de agua en la agricultura, os mostramos la siguiente tabla:

El agua es el recurso más necesario y saber gestionarlo es indispensable para un correcto funcionamiento del sistema agrícola. De hecho, en el mercado existe a día de hoy un amplio abanico de sensores para medir la cantidad y calidad de agua disponible para la raíz de nuestras plantas, pero…

¿conocemos realmente qué tipo se suelo tenemos?

La disponibilidad del agua para el cultivo está ligada a la tipología de suelo y, por ende, la medida óptima de agua podría ser diferente en función a estos datos, por eso se hace imprescindible conocer datos como textura de suelo, densidad, y puntos de humedad para conocer el rango de agua útil. A partir de estos datos se podrá ajustar una metodología adecuada sobre cómo gestionar cada gota de agua que se invierte en producir alimentos.

A lo largo del ciclo de cultivo hay momentos especialmente importantes como es el llenado de la fruta y es en este momento cuando debemos ser más eficientes con el agua y garantizar su óptima disponibilidad.

Hay dos detalles imprescindibles a tener en cuenta para que esto ocurra: la cantidad óptima de agua disponible en la rizosfera y el correcto funcionamiento de las proteínas internas de las plantas que influyen en los procesos de transporte interno del agua (por ejemplo: acuaporinas).

1) La cantidad óptima de agua disponible: Nos tenemos que asegurar que siempre haya una cantidad mínima disponible, tratando de evitar excesos que produzcan asfixia radicular. Para ello siempre recomendamos que la gestión de los riegos se apoye en sensores como tensiómetros o, los más avanzados, que serían estaciones de monitoreo de humedad del suelo en tiempo real. En cualquiera de estos casos, es muy importante tener en cuenta además el parámetro “Conductividad Eléctrica”, que nos mide la cantidad de sales disueltas en la solución del suelo. Una conductividad demasiado alta provocará que la planta “malgaste” energía en tratar de absorber el agua, en lugar de ocupar la energía en seguir creciendo y desarrollándose. La aplicación de un modelo de fertilización que no incluya sustancias orgánicas ricas en humus estable condiciona más que la planta sufra picos de estrés solo por la continua salinización del bulbo húmedo. Una inadecuada gestión del agua aplicando riegos demasiado cortos también ayudara a la acumulación de salinidad en el bulbo húmedo. Por todo esto, es importante conocer cómo se mueve el agua en el suelo.

2) La estimulación de los procesos de transporte interno de agua en la planta: Las acuaporinas son las proteínas encargadas de transportar el agua a través de las membranas celulares de la planta. Cuando las plantas detectan cambios en la disponibilidad de agua en el medio que las rodea, sufren una alteración en el potencial osmótico; para balancear este cambio, las células vegetales regulan la expresión de sus acuaporinas. Se ha demostrado que estímulos ambientales como sequía y salinidad, así como incrementos en la síntesis del ácido abscísico, traen como consecuencia cambios en la regulación de los niveles de expresión de las acuaporinas.

En el momento engorde de frutos, se necesita que estas proteínas estén muy activas, y que el suministro de agua de la raíz a la planta, así como su conductividad eléctrica, sean adecuadas para que se puedan llenar de agua y nutrientes las células de los frutos, lo cual provocará su elongación y a su vez, obtener el calibre adecuado del fruto definitivo.

En el mercado existen diferentes herramientas que, aportadas a través del riego o por vía foliar, pueden ayudar a estimular las plantas para que puedan seguir transportando el agua necesaria aun estando en condiciones de estrés abiótico por altas temperaturas o por existencia de una condición salina en la rizosfera.

Edalife ha desarrollado una herramienta específica para estos casos llamada BlackSTIM, un producto único gracias a una compleja formulación que aprovecha la sinergia entre sustancias orgánicas de alto poder activo sobre el suelo y la raíz de los cultivos. Contiene cadenas cortas de Carbono Activo y aminoácidos esenciales y no esenciales específicos junto con un complejo vitamínico y otros extractos orgánicos seleccionados para aumentar la capacidad de absorción de agua y nutrientes por la raíz durante más tiempo.

Además, BlackSTIM usado junto con los fertilizantes convencionales por riego hace que éstos tengan mucha más eficiencia y sean mejor asimilados por las plantas, y evita que queden bloqueados en el suelo junto con otros elementos minerales.

BlackSTIM estimula los mecanismos de regulación hídrica interna en la planta (modulación de acuaporinas) y prepara la rizosfera para que pueda absorber más agua con nutrientes y aumentar así la tasa de generación de biomasa.

Para más información, ponte en contacto con tu distribuidor Edalife más cercano, o mándanos un correo a info@edalife.es