La señalización bioquímica en el interior de nuestros cultivos: cómo y cuándo.

Como ya hemos comentado en posts anteriores, un bioestimulante es cualquier sustancia o microorganismos, así como sus posibles mezclas que, al aplicarse a las plantas o a la rizosfera, es capaz de estimular procesos naturales que mejoran la absorción, asimilación y eficiencia de los nutrientes, así como su tolerancia a diferentes tipos de estrés abiótico y una mejora en la calidad del cultivo en general. Dentro de este grupo se encuentran los señalizadores bioquímicos, de los cuales os vamos a hablar hoy.

Estos señalizadores bioquímicos dirigen el desarrollo y el crecimiento de la planta de manera que dictan cuál es el mejor momento para que ocurra la diferenciación de un tejido, su crecimiento y  maduración. Esta exactitud a nivel molecular contribuye positivamente en diversos procesos:

  • Aportan un equilibrio fitohormonal específico en la planta, induciendo, por ejemplo, a procesos de división y diferenciación celular imprescindibles para que el cultivo sea altamente productivo.
  • Facilitan la asimilación de nutrientes y fertilizantes aplicados, a través de la estimulación de procesos metabólicos específicos a nivel celular.
  • Aumentan la tolerancia de los cultivos para superar los estreses abióticos y aporta más capacidad para recuperarse en caso de daño.
  • Ayudan en procesos de floración, cuajado y crecimiento del fruto.
  • Mejoran los atributos de calidad de la cosecha (aumento de azúcar, color, homogeneidad y tamaño del fruto).
  • Hacen del uso interno del agua un proceso más eficiente.
  • Potencian el desarrollo de pelos radiculares que interceptan más elementos minerales en la rizosfera.

Un ejemplo son los señalizadores bioquímicos basados en regulación fitohormonal, que intervienen en procesos de inducción e inhibición del crecimiento de tejidos, influyen en la prevención de la senescencia, fortalecen la síntesis proteica, contrarrestan el letargo invernal y tienen efecto en la división, diferenciación y alargamiento celular. Pero ¿cómo ocurre esto en el interior de nuestros cultivos?

En esta imagen se puede ver el ciclo hormonal con la influencia en cada etapa de cada hormona, en este caso vamos a centrarnos en las tres primeras fitohormonas que intervienen, ya que son las que participan en la división y elongación celular.

  1. Las citoquininas (la Zeatina es la más común), interviene en la germinación y el establecimiento, pues inducen a la división celular en presencia de auxinas para estimular el crecimiento de yemas laterales, la elongación celular, la acumulación de clorofila, la rotura de la dormancia en yemas, estimulación de los mecanismos de defensa a plagas y enfermedades y la apertura de flores.
  2. Las auxinas (AIA la más relevante) estimula el crecimiento vegetativo mediante la división (junto con citoquininas) y elongación (crecimiento) celular, formando raíces nuevas, estimulando el crecimiento apical y la elongación de los entrenudos. Además, inhibe la senescencia de tejidos, el brote de yemas laterales y la caída de frutos o flores.
  3. Las giberelinas (GA1,GA3 y GA4 las más destacadas) intervienen en la elongación celular, justo antes de la floración, para alcanzar la madurez celular para alargar los entrenudos, inducir partenocarpia en algunas especies frutales y retrasar la maduración. Además, en cucurbitáceas favorecen la inducción de flores masculinas.

Sin entrar en el proceso de señalización celular en detalle, las células presentan receptores a estas fitohormonas en su membrana celular, y al unirse a ellos desencadenan una respuesta en cascada que finaliza provocando reacciones en el interior del núcleo y que induce a un cambio en la expresión de genes.

En Edalife somos conscientes de la importancia y eficiencia de estos procesos para maximizar el alcance del potencial genético de los cultivos, y para ello hemos desarrollado un bioestimulante específico llamado MaxiCELL.

MaxiCELL es una solución ecológica, orgánica y sostenible que actúa como señalizador bioquímico dirigiendo la energía de la planta hacia procesos “generativos” en lugar de “vegetativos”, es decir, hacia más número de hojas, flores y frutos. Se trata de una mezcla líquida de microelementos complejados que inducen a la división y diferenciación celular junto con otros numerosos beneficios:

  • Los cultivos están mejor estructurados y con más potencial genético reproductivo.
  • Equilibra el crecimiento de las plantas para que utilicen su energía en generar tejidos con mayor número de células y más yemas reproductivas.
  • Las plantas presentan una mayor capacidad para generar mayor número de flores, frutos, hojas y pelos absorbentes en raíz.
  • Reduce la dominancia apical a favor de un desarrollo lateral.
  • Los frutos tienen un mayor calibre debido al mayor número de células, y además son más homogéneos.
  • Induce el desarrollo de yemas florales y se obtiene un mayor número de flores con mayor capacidad para cuajar y generar un fruto de calidad.
  • Incrementa la tolerancia de los cultivos para superar estrés abiótico y les dota de mayor capacidad de recuperación.
  • No contiene hormonas sintéticas ni ningún residuo no deseable
  • MaxiCELL es 100% orgánico, está libre de residuos, no contiene hormonas sintéticas ni agentes contaminantes.

MaxiCELL solo o acompañado.

Debido a que MaxiCELL estimula una gran cantidad de procesos metabólicos en la planta, ésta va a tener más necesidades de elementos minerales. MaxiCELL es altamente eficiente cuando no existen deficiencias nutritivas en los cultivos, especialmente de fósforo y potasio, por lo que en Edalife recomendamos siempre que el tratamiento vaya acompañado de nuestra herramienta BiGGerPRO, el complemento nutritivo perfecto para hacer plantas altamente productivas.

Para más información, ponte en contacto con tu distribuidor Edalife más cercano, o mándanos un correo a info@edalife.es